Así lo denuncia el informe La salud mental en España, presentado en el I Foro del Consejo Asesor de la Profesión Farmacéutica
Alejandro Schujman incide, en ‘Herrera en COPE’, en la forma en la que los padres están educando a los hijos a día de hoy
En ‘Herrera en COPE’ hemos dedicado un ratito a hablar de sentimientos. De miedo, de alegría, tristeza, ira o asco… El paciente es un joven de 15 años. Su desgana, todo su cuerpo y su silencio sepulcral nos dicen que, lo que menos le apetece en el mundo es estar, junto a su madre, esperando para entrar en la consulta del psicólogo con el que, desde hace algunos meses, charla una vez a la semana. Madre e hijo entran en la consulta y se sientan. Al poco, el chaval, que aún no ha abierto la boca, pone su gemelo sobre la pierna de su madre y dice, lacónico: “Cordones”. La madre, sin inmutarse, se los ata con la destreza de quien lleva 15 años haciéndolo.
Esta anécdota tan gráfica la cuenta el psicólogo Alejandro Schujman para explicar el gran error de nuestra actual generación de padres, que no es otro que: a nuestros hijos no les enseñamos que en la vida también se sufre. Como padres queremos que lo pasen bien, que nos les falte de nada, que tengan todo lo posible y esa misma deriva nos lleva a que acabamos resolviendo nosotros sus problemas, anticipándonos a ellos incluso antes de que se les presenten.
En España, a día de hoy, hay casi siete millones y medio de jóvenes entre los 15 y los 29 años. Se entremezclan varias generaciones aunque hay una constante común en todos ellos: les hemos facilitado tanto la vida, les hemos dado un empacho de confort para evitar que sufran, que a día de hoy no tienen herramientas para gestionar el conflicto y menos aún sus emociones. La reacción más habitual suelen ser los comportamientos violentos como las rabietas.
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