La epidemia de la soledad en España: jóvenes y sin recursos para una vida

Más de dos de cada diez declaran haberse sentido bastante o muy solos en el último año y los jóvenes son quienes más lo sufren.

Un tercio de nosotros tiene muy pocos amigos o ninguno al que poder confiar algo importante. Más de un 25% no encuentra tampoco ese apoyo dentro de la familia y casi cuatro de cada diez querría pasar más tiempo acompañado del que pasa ahora mismo. Estamos solos, cada vez más profundamente solos, porque el 22% admite ya haberse sentido bastante o muy solo en el último año. Y todo rodeado de un imponente silencio, el de las conversaciones que no existen; pero también el de los solitarios, que se resisten a hablar de ello, como si temieran todavía una mácula en su carácter y no un problema social.

Por eso, cuando lo cuentan lo hacen, sobre todo, a su terapeuta, si lo tienen, y en menor medida a otras personas de su entorno. Son datos sobre la soledad no deseada en España que recoge el estudio que ha elaborado 40dB para la SER y El País.

Hay tantas soledades posibles como personas, porque es un constructo complejo, señalan los expertos, que permite sufrirlo incluso cuando estamos rodeados de gente. Hay sentimiento de soledad entre hombres y mujeres, pero ellas la sufren más a menudo; hay ricos solitarios y también pobres, pero los segundos registran ese vacío con mayor frecuencia, porque no pueden hacer vida o porque son trabajadores con salarios bajos que les obligan a renunciar a sus planes de ocio. “Un hallazgo muy importante es la relación tan clara entre estar en paro y sentirse solo”, explica Belén Barreiro, directora de la compañía responsable del estudio.

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