Los vínculos afectivos sólidos de los adolescentes con sus padres mejoran su salud física y mental en la edad adulta

La relaciones de apego que mantienen los adolescentes de 12 a 17 años con sus padres determinan su bienestar futuro: una convivencia emocionalmente sana con conexiones físicas y mentales positivas honestas y duraderas es un factor determinante para su estado de salud general cuando llegan ser adultos.

¿Qué características de la compleja relación entre padres y adolescentes están asociadas con los resultados de salud de los adultos jóvenes? Básicamente, establecer unos vínculos sólidos y positivos durante la adolescencia constituye la mejor herramienta de la que disponen los progenitores para sentar las bases de una vida larga y sana de aquellos a quiénes educan.

Las relaciones que tienen los adolescentes de 12 a 17 años con sus padres y madres mejora el estado de la salud física y mental que tendrán cuando sean adultos, según un estudio que demuestra que el apego que tienen los progenitores con sus hijos mejora la salud general, mental y sexual y contribuye a prevenir el abuso de sustancias o el daño por lesiones físicas o psicológicas.

El trabajo que publica Journal of the American Medical Association (JAMA) muestra que las características de las relaciones familiares durante la adolescencia están asociadas con resultados de salud posteriores, incluida la salud mental, la salud sexual, el abuso de sustancias, el riesgo cardiovascular y el estado de salud general en los años siguientes a la adolescencia.

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